Lilith, que arda el paraíso.

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Lilith al igual que muchas mujeres a través de la historia, ha sido borrada y entronada como pecadora, un demonio o la propia serpiente que seduce a Adán y a Eva para que pecaran.

En todas las fuentes de referencia consta cómo Lilith fue castigada por desobedecer a Adán y expulsada del paraíso, para darle paso a Eva, a quién la historia muestra como sumisa y callada, hasta que no lo fue más.

Sin embargo, desde las Putas del Olimpo reconocemos que Lilith encarna a todas las mujeres insumisas, que desde el origen de la humanidad han luchado por alcanzar la igualdad de trato y la toma de decisiones autónomas, lo que  incluso hizo que el judaísmo repitiera el mito del castigo por desobediencia, para que ninguna mujer osara desobedecer a su dios y esposo.

Lilith fue la primera mujer que tocó el paraíso. Fue creada de arsilla al igual que su pareja, pero desde el primer momento, no quiso estar debajo de Adan, ejerciendo su poder femenino y reclamando ser tratada igual, por lo que la historia cuenta que incluso la llevó a pronunciar el nombre de Dios, lo que estaba reservado como privilegio de Adán.

Se dice que debido a su carácter rebelde, Lilith fue expulsada y a partir de ahí, Dios creó a Eva de la costilla de Adán con cualidades de sumisión, fidelidad y obediencia al hombre.

De acuerdo con Judith Plaskow teóloga feminista judía, Lilith se reveló ante el carácter autoritario de Adán, quien se negó a reconocer que eran iguales, y de acuerdo a esta autora él pronuncia la frase  “Tráeme a mis hijos ahora mismo” orden que se suma a la exigencia de encargarse de las tareas diarias del jardín del Edén, situaciones que llevaron a Lilith a romper con el rol pasivo que se le intentaba imponer, por lo que a la muerte de su descendencia se la acusa de ser asesina de bebés, todo por haberse negado a desempeñar el papel que Adán había decidido para ella, lo que termina imponiéndose como el relato oficial que sobre ella cuenta la historia.

Pero lo que no nos cuentan, es la reunión que Lilith y Eva tuvieron cuando Eva descubre en los límites del jardín del Edén que su antecesora no era ese demonio que le habían contado, ni que era la responsable de la muerte de los recién nacidos como lo narraba Adán.

Cuando Eva descubre que Lilith es una mujer igual a ella, comienzan a compartir historias y tiempo juntas, unión temida por Dios y por Adán, que no querían que esa unión pudiera dar lugar a reconstruir los hechos que modificaran el relato que ellos habían construido acorde a sus reglas y términos.

Gracias a la posibilidad judía de contar con libros sagrados que recogían los hechos contados por otras voces, es que  hoy conocemos esta otra mirada de Lilith que nos permite reconocer la desigualdad, la violencia y el castigo que históricamente hemos vivido las mujeres y que en las versiones oficiales de esos documentos se ocultaba.

La intensión de reproducir versiones que reafirmaran los mitos que castigan a las mujeres por insumisas está presente también en otros relatos, como por ejemplo las oraciones donde tenemos un ave-maría que lleva el pecado de Eva (AVE) a María, la madre virgen e inmaculada que en teoría deberíamos ser todas las mujeres.

Sin duda, ni Lilith ni Eva se lograron salvar del castigo patriarcal que ha sido contado por siglos, en donde ninguna mujer ha cuestionado su mandato, reproduciéndolo a sus hijas y las hijas de sus hijas, por los siglos de los siglos. En el marco del 8 de Marzo, seamos esas hijas de Lilith que revolucionan y cuestionan a los dioses.

Que arda el paraíso que nos excluye y asesina.

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