MEDUSA: El violador eres tú.

Bella, virgen, femme fatal, provocadora, sacerdotiza o un monstruo han sido solo algunos de los adjetivos para nombrar y recordar a Medusa. Sin embargo, la historia y vida de esta mujer dentro de la mitología griega, tiene mucho más sustento y contenido que solo un cabello de serpientes, una piel craquelada y una mirada que petrifica a quien se atreva a mirarla a los ojos.

Medusa, fue una de las 3 hermana Gorgonas de Esteno y Euriale y la única que nació mortal y humana. A Esteno se la caracterizaba por una cabeza llena de serpientes vivas, garras de bronce, alas de oro y escamas doradas. Euriale, la mayor de las gorgonas, poseía una cabellera con serpientes venenosas, garras de bronce, una boca con colmillos de marfil, alas de oro y cola de serpiente.

Las tres hermanas corrieron la misma suerte: murieron o fueron asesinadas  decapitadas.

Medusa la mortal, era portadora de una belleza inigualabe. Tenía un cabello hermoso que cubría su cuerpo virgen y que decidió entregar al templo de la diosa Atenea, volviéndose sacerdotiza.

Eran tantos los hombres que buscaban desposarla, que aún cuando muchos lo intentaron, ella cumplió con su voto de castidad hasta que el dios Poseidón – conocido por su carácter explosivo y violento – fijó sus ojos y sus deseos sexuales en ella y la violó, acto que tuvo lugar en el mismo templo del cual Medusa era cuidadora, y de ello surgió un embarazo.

Al robarle la virginidad, Medusa, perdió toda posibilidad no solo de continuar siendo sacerdotiza, sino también de casarse o ser vista como una mujer digna. Y si ello no fuera suficiente, también recibió el castigo implacable de Atenea que la convirtió en una Gorgona monstruosa al igual que sus hermanas.

La historia que conocemos de ella no relata la violación sexual de Poseidón, sino que se ha centrado en el relato de la furia de una mujer contra otra mujer, lo que pone de manifiesto que los mitos han sido utilizados como instrumentos para seguir contruyendo historias de competencia entre mujeres.

Han sido necesarios 3,000 años para poder reivindicar a Medusa, quien fue desterrada y castigada en vivir en soledad, pese a que ella fue la víctima de un hecho que la condenó desde entonces y para las generaciones futuras.

Pese al largo tiempo que ha transcurrido desde entonces, no hemos reparado que al seguir relatando la versión oficial de este mito, lo que seguimos haciendo es contar una historia que normaliza las violaciones sexuales, hecho que como vemos, ha sido una constante desde la antigua Grecia hasta el día de hoy, donde persiste el relato que las mujeres somos las causantes de esos deseos carnales y animales que según ellos, nosotras “provocamos”.

Por eso, movimientos reivindicativos como el #MeToo encuentran en historias como la referida, su antecedente, razón del agravante y causa constante que explica por qué miles de mujeres decidieron romper el silencio y hablar de los acosos, hostigamientos y violaciones sexuales de las cuales fueron sujetas.

¿Qué hubiera pasado si Medusa tuviera redes sociales?

Seguramente hubiera recurrido a una red de acompañamiento de víctimas de violencia sexual, habría compartido su historia y acompañado a muchas feministas a bailar y denunciar #ElVioladorEresTú y hoy no estaríamos repitiendo frases como “si las miradas mataran” “me quedé petrificado al verla” las cuales provienen de una historia injusta, violenta y cruel hacia una mujer que su único pecado fue ser bella y por ello convertirse en el objeto de deseo del dios Poseidón.

No podemos olvidar que el asesinato violento que Perseo comete contra Medusa al cortarle la cabeza, fue glorificado y aplaudido por sus súbditos, repitiendo una y otra vez la historia de este semidios hijo de Zeus y Danae durante miles de años, dejando en el olvido a una mujer víctima de violación sexual y abuso de poder.

El nombre de Medusa significa “guardiana” y debería ser reivindicada como un símbolo de la lucha feminista contra las violencias sexuales que diariamente sufren miles de niñas y mujeres en todo el mundo.

La exigencia por desterrar y castigar a los violentadores, sigue vigente y presente en nuestro día a día. Que nunca más, una mujer sea castigada y revictimizada por la historia. Que todos los violadores sean exhibidos y condenados. Dice una amiga feminista, que: “Den gracias que las mujeres no buscamos venganza, solo justicia”.

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